Eso podemos llegar a pensar cuando nuestra relación no funciona, “que no amamos igual”.

Pero hasta que somos conscientes de lo insano de nuestra relación, podemos andar durante mucho tiempo defendiendo o justificando lo que en realidad no es una verdadera relación de amor sana.

Desde pequeños/as hemos querido sentir lo que es un gran amor. Llevamos grabado a fuego que eso es lo más grande y lo más importante. Que con amor se puede superar todo. Pero al final comprobamos, con una terrible decepción, que estas ideas de amor idílico no son más que estereotipos creados que se han convertido en una lacra social y en una gran mentira que ha terminado haciéndonos muchísimo daño. Sobre todo a nosotras, las que nos hemos creído que existía el Príncipe de Blancanieves.

El amor se queda vacío si no es libre. Si no lo convertimos en un acto de valorar a tu pareja tal y como es; si no la cuidas, abrazas, acaricias, hablas y escuchas con el mismo respeto y cariño que lo harías contigo mismo/a.

El amor es un motor que nos mueve pero que necesita de nuestra energía, confianza y amor propio para no quedarse estancado. 

Nunca te olvides de ti. Tú eres tu principal amor. Si te quieres y respetas, estarás preparado/a para compartir tu corazón y vivir esa historia que siempre has querido. La de verdad.

Este San Valentín voy a brindar porque nunca me falte la claridad y la fuerza para salir corriendo de una relación en la que el amor no sea libre, libre para crecer y campar a sus anchas, sin encontrarse con muros ni cuestas empinadas.

Hay tantas formas de amar y tantos tipos de amores.....elige tu propia forma de amar, elige la clase de amor que quieres vivir.

Feliz amor sano.

Muchas gracias a mis queridas amigas Lara Hernández Abellán y Mª José García Irnán por ayudarme a hacer este post tan especial para mi.

 


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